Argentina
1 de octubre de 2025
Especialistas en el análisis de semillas explican la importancia de esta práctica, anticipan posibles problemáticas de esta campaña y recomiendan tratamientos para asegurar un buen arranque.
En cada campaña agrícola, el inicio marca gran parte del resultado final. Y en el caso de la soja, uno de los pasos más importantes para asegurar un buen rendimiento es muchas veces pasado por alto: el análisis de las semillas antes de la siembra. Conocer la calidad de lo que se va a implantar permite anticipar problemas, ajustar densidades y, sobre todo, proteger el cultivo frente a patógenos que pueden comprometer la productividad.
“Un buen análisis nos permite anticipar problemas de germinación, detectar la presencia de patógenos y, a partir de esa información, definir los tratamientos necesarios para proteger el cultivo desde el arranque”, explica Julián García, titular de Oro Verde, una empresa de servicios de Río Cuarto que realiza ensayos de semillas y pruebas de productos fitosanitarios.
La importancia del diagnóstico previo
Según García, analizar la semilla de soja permite conocer el estado real del lote de semillas almacenadas para luego definir el stand de plantas que se busca lograr. “La soja pierde calidad desde el momento en que se cosecha hasta que se siembra, por lo que los análisis complementarios —como envejecimiento acelerado, topográfico de tetrazolio, cold test o test de patógenos— son claves para saber cómo va a llegar la semilla al lote”, señala.
La semilla, además, no es un insumo neutro: transporta enfermedades que pueden haber afectado a la planta madre en el ciclo anterior, puede adquirir nuevos patógenos en el almacenamiento y, luego, quedar expuesta a los microorganismos presentes en el suelo.
Lisandro Martino, integrante del equipo Crop Expert de Bayer, remarca la importancia de realizar análisis de carga de patógenos antes de la siembra: “Esto le permite al productor elegir con mayor certeza el fungicida adecuado para el tratamiento de semillas y reducir el riesgo de enfermedades desde el arranque”.

Una campaña con desafíos sanitarios
La campaña 2025/26 se perfila con condiciones predisponentes para la aparición de enfermedades. A nivel nacional, el cultivo estuvo expuesto a precipitaciones y humedad que favorecieron el desarrollo de hongos de fin de ciclo, lo que derivó en una carga de patógenos elevada en la semilla.
Entre los principales organismos a seguir de cerca, García menciona Cercospora kikuchii, que puede no afectar la germinación pero sí impactar en la productividad; Fusarium, que compromete la implantación inicial; y patógenos de almacenamiento, que aunque en menor medida, también están presentes. A esto se suma la problemática de patógenos de suelo —entre ellos el complejo de damping-off— que, con suelos cargados de humedad y temperaturas templadas, podrían ser protagonistas de la campaña.
“Cuando la carga fúngica es alta y se acompaña con la elección de un buen tratamiento de semillas, se logra mejorar significativamente la tasa de implantación”, asegura García.
Las soluciones de Bayer
Para acompañar al productor frente a este escenario, Bayer lanzó dos alternativas de tratamiento profesional de semillas: Acceleron Basic y Acceleron Essential.
Ambos packs incluyen el fungicida Evergol Energy, compuesto por prothioconazole y metalaxil y la carboxamida penflufen, junto con inoculantes de última generación que aseguran una correcta fijación biológica del nitrógeno.
- Acceleron Basic combina Evergol Energy con el inoculante Celerum Liq, diseñado para el tratamiento en cabecera de lote, con cero días de preinoculado. La dosis recomendada es de 280 cc cada 100 kilos de semilla, en packs que permiten tratar hasta 2.000 kilos de semillas.
- Acceleron Essential incorpora Evergol Energy y el inoculante Celerum Top, que aporta una tecnología de osmoprotección capaz de extender hasta 7 días el período de preinoculación, lo que otorga mayor flexibilidad al productor en el manejo de la semilla.
La experiencia de los especialistas y la evidencia técnica muestran que el éxito de la soja comienza antes de que la sembradora ingrese al lote. Evaluar la calidad de la semilla, conocer su carga de patógenos y elegir el tratamiento más adecuado permite no solo cuidar la implantación, sino también proyectar una campaña más estable y con mejores rindes.
Como sintetiza Martino, “una buena campaña empieza mucho antes de la siembra: las decisiones que se toman en la etapa inicial marcan la diferencia en el resultado final”.
